El Real Madrid vivió una de sus noches más amargas en la UEFA Champions League 2025-26 tras caer 4-2 ante el Benfica en el Estadio da Luz. Un partido cargado de drama, errores defensivos y un desenlace histórico que dejó al conjunto blanco fuera del Top-8 de la fase de grupos, obligándolo a disputar la ronda de playoffs para seguir con vida en Europa.
El equipo merengue golpeó primero con un gol de Kylian Mbappé, pero el Benfica reaccionó con personalidad y valentía. Andreas Schjelderup se convirtió en la gran figura de la noche con un doblete, mientras que Vangelis Pavlidis adelantó a los portugueses desde el punto penal antes del descanso.
En la segunda mitad, el Benfica aprovechó cada desajuste defensivo del Madrid y volvió a golpear, aunque Mbappé mantuvo con vida a los blancos con su segundo tanto de la noche. Sin embargo, el partido se tornó cuesta arriba para el Madrid tras quedarse con dos hombres menos, situación que terminó siendo determinante en el tramo final.
Cuando el empate parecía posible, llegó la escena que quedará grabada en la historia de la Champions League: en el 90+8, el portero Anatoliy Trubin subió al área rival y marcó de cabeza el 4-2 definitivo, desatando la locura en Lisboa y sellando una victoria épica para el Benfica.
A pesar de dominar la posesión, el Real Madrid fue superado en intensidad, contundencia y lectura de los momentos clave. El resultado no solo significó una derrota, sino un golpe directo a su planificación europea, ya que ahora deberá jugar una fase extra para intentar alcanzar los octavos de final
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El Real Madrid perdió mucho más que un partido. Perdió control, solidez y jerarquía en una noche donde la historia le exigía personalidad. Mbappé respondió como estrella, pero el fútbol no se gana solo con nombres. Benfica entendió el contexto, creyó hasta el último segundo y fue recompensado. Para el Madrid, esta derrota debe ser una alarma: en Europa, los errores se pagan caro… y a veces, con un portero rival marcándote el gol final.



